#05

Las muñecas abandonadas

Un día, comenzaron a ocurrir cosas extrañas en Mellow Kitchen.
Objetos que estaba segura de haber dejado en su lugar desaparecían. Platos preparados con esmero quedaban arruinados.
Maple estaba desconcertada, y su mirada de sospecha se posó, naturalmente, en Muffin. Muffin se sentía injustamente acusada, pero los verdaderos culpables eran otros.

Muñecos que no podían volver a la Estrella de los Muñecos, atrapados en la frontera.
Eran aquellos cuyos corazones se habían torcido tras ser abandonados por sus dueños. Un muñeco olvidado durante una mudanza, un gemelo del que solo uno fue desechado, y otro arrojado a propósito.
La hondura de sus heridas variaba, pero compartían la misma suerte: vagar por la frontera sin poder regresar a casa.

A los ojos de Muffin, no eran más que alborotadores malintencionados.
Parecía que querían hacer creer a Maple que Muffin era una traviesa, y romper la confianza entre ambas. Muffin estaba enfadada.
Cuanto más preciado se volvía el tiempo que pasaba con Maple, menos podía entender a quienes intentaban estropearlo.

Pero un día, uno de ellos le habló a Muffin directamente.

Tú… ¿sabes lo doloroso que es ser abandonada? Despierta, Muffin. Si sigues así, podrías desvanecerte para siempre, como espuma.

No era un sabotaje.

El propósito de esos muñecos nunca había sido destruir a Muffin.
Querían hacer que Maple llegara a odiar a Muffin, para obligarla a regresar a la Estrella de los Muñecos. Antes de que se desvaneciera. Mientras aún hubiera tiempo.

Cuán doloroso es ser abandonada, ellos lo sabían mejor que nadie. Por eso estaban tan desesperados.

Aquel malentendido se aclaró en la tienda de Maple.
Los antiguos dueños de los muñecos abandonados llegaron un día a Mellow Kitchen como clientes.
Entre los platos que Maple sirvió y las conversaciones que compartieron, la verdad de aquel día en que los muñecos creyeron haber sido desechados fue saliendo a la luz, una pieza tras otra. Hubo circunstancias inevitables.
No los habían abandonado. Solo había sido un malentendido que sus corazones de niños no pudieron soportar.

Y al ver cómo Maple y Muffin se preocupaban siempre primero la una por la otra, fuera cual fuera la situación, los muñecos abandonados decidieron en silencio ponerse de su lado.

A través de todo aquello, Muffin se enfrentó por primera vez, de frente, a su propia desaparición.
Decir que no tenía miedo habría sido mentira. Pero Muffin pensó:
aunque algún día llegara a desaparecer, entregar ahora todo su corazón al lado de Maple… eso, al menos, podría no llegar a lamentarlo.

Aquella resolución, desde ese día, no volvió a tambalearse.

A partir de aquí comienza una historia que crearemos juntos.